Mentoría: mi carrera en la albañilería - Guía de albañilería
La imagen muestra un proyecto de Jimbo's Creative Masonry, un medallón de bronce que honraba a Scott Pine, oficial caído originario de Florida.

Mentoría: mi carrera en la albañilería

Por Jim Doane

Jim DoaneJamás pensé en que me convertiría en albañil. Durante mis años de preparatoria, yo quería convertirme en arquitecto. Siempre sobresalí en mis clases de dibujo y fui aceptado en la Universidad de Florida a través de una beca en arquitectura.

Justo a la mitad de mi último año de la preparatoria, me vi envuelto en problemas familiares en casa y tuve que conseguir rápidamente un empleo por las tardes y de fines de semana.

Esa misma semana, Mike y Tony Pinard, dos hermanos que estaban en la misma clase de diseño que yo, me preguntaron si quería ayudar a su familia como peón para los albañiles en la empresa de su padre, All American Masonry. Había llegado el momento para que Mike y Tony comenzaran a colocar ladrillo y pasaran de ser albañiles a convertirse en mamposteros. Acepté y me dieron la dirección para saber cómo llegar a la obra.

Ese fin de semana fue la primera vez en toda mi vida en la que había estado en una obra. Llegué a una casa de ladrillo que estaba en proceso de construcción, que ya estaba casi terminada. Vi que en la calle había 600 ladrillos, mortero y una carretilla.

También vi a un albañil con sus herramientas, quien me dijo: “Por lo visto, hoy me asignaron al trabajador novato para construir el buzón. Vaya suerte que tengo”.

Pocos minutos después, ya me estaba dando órdenes a gritos. Me enteré de que se llamaba Richard Schaffer. Él era un albañil sindicalizado originario del norte que también era el inspector de construcción de la ciudad. Trabajaba los fines de semana para la familia Pinard sólo porque disfrutaba del trabajo de albañilería. Richard me introdujo al mundo de la albañilería y se convirtió en mi mentor.

Yo tenía muchísimas preguntas ese día ya que no lograba entender (dado que venía del mundo del diseño) cómo alguien podría tomar 600 ladrillos y crear ese sorprendente buzón con dos colgantes y una punta redonda, sin siquiera ver los planos.

Me sentí inspirado. Quería ser capaz de hacer lo mismo que había hecho Richard ese día. Durante las semanas y los meses que siguieron, comenzó a darme consejos sobre los aspectos que involucraba ser un mampostero productivo. Eso requería pensar a futuro para determinar cuánto material adicional iba a necesitar el albañil para terminar un muro. También implicaba aprender la consistencia adecuada que debía tener el mortero y la forma en que esto se relacionaba con la productividad en la obra. Aprendí que debía empezar un poco más temprano para adelantarme a los albañiles y así facilitar un poco mi trabajo.

Estaba ansioso por absorber rápidamente su conocimiento y muy pronto me di cuenta de que dibujar círculos y cuadrados en una hoja de papel todos los días en una oficina ya no me generaba ningún interés. Trabajar fuera, crear algo con mis manos, aplicar las habilidades que había adquirido a través del trabajo duro, aprender acerca del oficio y después sentirme orgulloso de lo que había creado se convertiría en mi vida.

La orientación constructiva y los refuerzos positivos que recibía de mi mentor Richard me enseñaron a encontrar soluciones a los retos y los problemas. Fui capaz de avanzar con rapidez, adquiriendo las habilidades que me harían un gran albañil y construir una carrera larga y exitosa en la industria de la albañilería.

La escuela preparatoria en mi área no ofrecía clases de albañilería a principios de los años 80. En lugar de eso, aprendí de un albañil que, al verse obligado a estar conmigo en una tarde de sábado, se había dado cuenta de que, con la orientación adecuada, aún había esperanza para mí.

Me di cuenta de que, en esta vida, es gratificante ayudar a otros a que empiecen en el mundo de la albañilería al darles consejos y compartir con ellos las habilidades que he aprendido. Invito a todos los albañiles a convertirse en mentores y marcar la diferencia a través de la industria de la albañilería.

Jim Doane es un contratista de albañilería que vive en Sanford, Florida, que ofrece servicios de albañilería personalizados, creativos y de alta calidad con un equipo de sólo cinco personas. Es posible comunicarse con él en la dirección stoneman69@earthlink.net.


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