Lea entre líneas - Guía de albañilería

Lea entre líneas

El consejo de un albañil al momento de elegir el mejor trabajo, licitar y recibir ayuda.

Por Michael J. Pallerino

“Lea entre líneas”. Parece ser un consejo muy sencillo, ¿verdad? Pregúntele a Brian Estill y le dirá que es el tipo de recomendación que todo albañil debiera tener siempre en mente. En un trabajo reciente, Estill empezó a escuchar esas tres palabras resonar en su cabeza a cada paso que daba.

El proyecto Guarida del Lobo en la subdivisión Wolf Creek en Louisville, Kentucky, se trataba de una adición de 2 metros de alto a una pared de retención existente. El proyecto constaba de lo siguiente: había 3 hileras de bloques con barras de refuerzo perforadas dentro de la pared existente cada 4 pies con lechada. Además, tenía nueve hileras de ladrillo en cada lado del bloque, taponadas por dos hileras de ladrillo macizo. En total, había 120 bloques alrededor de 2,500 ladrillos en forma de U con muros de paso que subían a tres secciones distintas.

Y, aunque Estill empezó el trabajo el día 31 de julio y lo terminó el 18 de agosto, los 19 días en los que trabajó en el proyecto (desde la licitación hasta su término) parecieron una eternidad. Hubo múltiples problemas que crearon un caos. Uno de ellos, admitió Estill, fue no tener el equipo correcto ni la mano de obra adecuada desde el principio.

“Me dejé llevar por mis ansias de ganar el proyecto y mi presunción”, dice Estill. “Desde un principio, subestimé el proyecto y licité a la baja. Le dije a la persona que yo pensaba que me tomaría una semana poder terminarlo con la ayuda de otro mampostero y un peón experimentado,. Entonces, licité a la baja, pensando que $2,500 sería un precio justo. A final de cuentas, era el trabajo más grande que había licitado hasta el momento. Si usted hace el cálculo con base en ese precio, resulta que yo y otro albañil recibimos $25 por hora y al peón se le pagaba $12.50”.

El primer indicio, dice Estill, fue que el cliente aceptó el proyecto en ese mismo momento. “Poco faltó para que me restregara el contrato en la cara para firmarlo”, dice. En realidad, el trabajo era demasiado difícil para un pequeño contratista.

Después de contratar a un par de albañiles de Craigslist que nunca se presentaron a trabajar, Estill contrató a dos peones que desconocían por completo la construcción con mampostería. En realidad, esa decisión lo retrasó más ya que tenía que dejar lo que estaba haciendo para darles instrucciones. “Reúna a todas las personas correctas para que estén listas para trabajar antes de empezar” dice Estill. “El tiempo es dinero y un buen peón vale su peso en oro”.

En los últimos días en la obra, Estill contrató a su hermano para terminar. Resulta ser que Estill se dio cuenta de que estaba gastando dinero que se había ganado en otros proyectos en cada labor de la licitación. Tuvo que alquilar una mezcladora para esa semana por un precio de $260. La mezcladora de gas costó $30 por dos semanas. Tuvo que pagar para que retiraran 50 bolsas de arena y plástico de las paredes a un precio de $600 por un trabajo de tres horas. Y después, tuvo que considerar el tiempo extra, incluyendo limpiar el ladrillo, ir y venir en auto a otro sitio de construcción para conseguir barras de refuerzo, y la lista sigue y sigue.

“A veces uno no recuerda que el tiempo también es dinero”, dice Estill. “A partir de ahora, cuando me veo frente a un trabajo que no sé cuánto tiempo me llevará, cobró $200 por hora. Esa cantidad alcanza para pagar los impuestos, a los ayudantes y sus impuestos, mercadotecnia, sitio web, etc. Le hice saber a mi cliente que esa vez se salió con la suya, pero que fue por culpa mía”.

Después de hablarlo con su cliente, ofreció rentar la mezcladora por una semana más y pagarle al ayudante de Estill durante algunos días. “Hice muchas cosas gratis y eso simplemente es algo que uno no puede hacer”, dice Estill. “Después de haber terminado, no generé casi nada de ganancias y el proyecto tuvo un costo mayor a su valor”.

Las lecciones son muchas, admitió Estill. Comience por hacer un estimado adecuado de su mano de obra y las horas de trabajo, así como todos y cada uno de los materiales necesarios. Cuando se trata de estimar el tiempo, considere el doble de lo que había pensado y luego añádale un poco más como protección.

“Lea este artículo una y otra vez hasta que lo haya interiorizado”, dice. “Parece haber costos ocultos en cada trabajo, por lo que también tiene que incluirlos en su licitación. Por ejemplo, considere el costo de oportunidad. Es ahí donde usted invierte tiempo haciendo algo cuando bien podría estar haciendo algo más redituable.

“El profesionalismo en esta profesión lo demuestra la persona que se presenta a trabajar con herramientas y botas limpias”, agregó Estill. “Tiene una sonrisa pintada en el rostro. Sabe lo que está haciendo, así que está trabajando metódicamente para hacer bien su trabajo. Su trabajo quedará como ejemplo para las futuras generaciones”.

Y usted, ¿qué ha aprendido?  
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